La granada es una fruta con propiedades medicinales y terapéuticas incomparables a otros alimentos.

Sus efectos van desde la reducción de enfermedades cardiovasculares e infecciones bacterianas hasta la mejora de la memoria y el rendimiento físico.

A continuación, analizamos el valor nutricional de esta rica fruta y repasamos uno a uno todos los beneficios que la granada aporta a tu salud.

¿Qué es la granada?

La granada es la fruta del granado, un pequeño árbol frutal de la familia Lythraceae.

Su tamaño es de entre unos 5 y 12 cm de diámetro y está envuelta en una corteza de color amarillento rojizo.

En el interior, se encuentran multitud de granos encarnados llamados arilos, los cuales son ricos en vitaminas, minerales, fibra y compuestos bioactivos.

Los arilos son la parte comestible de la fruta y se pueden consumir tal cual o en forma de zumo.

Valor nutricional

Una granada de unos 10 cm de diámetro contiene:

  • Vitamina K: 58 % de la CDR.
  • Vitamina C: 48 % de la CDR.
  • Folato: 27 % de la CDR.
  • Cobre: 22 % de la CDR.
  • Potasio: 19 % de la CDR.
  • Fibra: 11,3 gramos.
  • Proteína: 4,7 gramos.
  • Calorías: 234.

Pero ¿qué es lo que hace que la granada sea una fruta tan especial?

La granada destaca por sus potentes propiedades medicinales, las cuales se deben principalmente a su contenido en dos sustancias únicas:

  • Punicalaginas: antioxidantes muy potentes presentes en la corteza y en el zumo de la granada.
  • Ácido punícico: un tipo de ácido linoleico conjugado que se obtiene del aceite de las semillas (arilos) de la granada.

¿Qué beneficios te regala la granada?

1. Presión arterial

Existen evidencias científicas que han demostrado la eficacia del zumo de granada a la hora de disminuir la presión arterial, especialmente la presión arterial sistólica, en pacientes con hipertensión.

En un estudio, se observó una reducción importante de la presión arterial después de consumir 150 ml de zumo de granada al día durante dos semanas (1).

2. Inflamación

La inflamación crónica es la causa de enfermedades como la diabetes, el cáncer, el Alzheimer y las enfermedades cardiovasculares.

Las punicalaginas presentes en la granada tienen importantes efectos antiinflamatorios y pueden disminuir considerablemente la actividad inflamatoria.

De hecho, se ha confirmado que el consumo de granadas puede reducir la inflamación del sistema digestivo así como disminuir los marcadores proteína C reactiva e interleucina-6 (2).

3. Niveles de colesterol

Gracias a su contenido en ácido punícico, la ingesta de granadas puede ser realmente beneficiosa para combatir enfermedades cardiovasculares.

Varios estudios han descubierto que tanto el zumo de granada como el aceite de semillas de granada pueden disminuir los niveles de colesterol LDL y triglicéridos en sangre.

Además, también se ha observado una mejoría en la proporción de triglicéridos y colesterol HDL.

Pero aún hay más:

Estudios realizados en animales y seres humanos han revelado que el zumo de granada también puede proteger las partículas de colesterol LDL del daño oxidativo (3).

4. Infecciones por bacterias y hongos

Las infecciones por hongos y bacterias suelen ser muy comunes y la granada puede ayudar a combatirlas.

Los compuestos vegetales encontrados en la granada tienen propiedades antibacterianas y antimicóticas capaces de proteger contra diversas bacterias y hongos, por ejemplo:

  • La levadura Candida albicans.
  • Varias bacterias bucales que provocan enfermedades en las encías: periodontitis, gingivitis o estomatitis (4).

5. Rendimiento físico

En un estudio, un gramo de extracto de granada 30 minutos antes de empezar el ejercicio mejoró considerablemente el flujo sanguíneo (5).

Esto retrasó la aparición de fatiga y, por consiguiente, incrementó el rendimiento físico.

¿Cómo es esto posible?

La granada posee un alto contenido de nitratos, sustancias con efectos positivos en el sistema circulatorio y en el rendimiento.

6. Cáncer de próstata

Diversos e